jueves, 25 de julio de 2019

¿QUIERES SER WEDDING PLANNER? Cuáles son las características de un profesional excepcional





La de Wedding Planner es una carrera interesante y en pleno auge por una buena razón: La gente no deja de casarse y las bodas son siempre divertidas. Como cualquier carrera, existen diferentes criterios que pueden ayudarte a determinar si esta profesión es para ti, si tendrás éxito en esta empresa y si estás dispuesto a hacer algunas concesiones para lograr tu sueño.


Cómo ser un gran Wedding Planner

Esta profesión es única ya que tienes que asegurarte de que dos personas vivan el día más feliz de sus vidas ciñéndote a un presupuesto y a unas preferencias determinadas. Aunque, aparentemente es algo que cualquiera puede hacer, aquellos que marcan la diferencia, son o serán profesionales excepcionales. Las características de estos profesionales son:

  1. Se sienten cómodos sacrificando su horario. La mayoría de las parejas que contratan un servicio completo de Wedding Consultant para su gran día, lo hacen entre 18 y 8 meses antes del enlace. Cuando cierras un contrato de esta naturaleza con tanta antelación, muchas veces no es posible hacer planes personales a largo plazo, como vacaciones, conciertos, incluso bodas u otros eventos familiares. Te pierdes muchas cosas que podrías haber hecho si te hubieses dedicado a otra cosa.
  2. Están preparados para aceptar un compromiso a largo plazo. En el momento en que el profesional firma un contrato con las parejas, está adquiriendo un compromiso desde ese mismo momento hasta el día de la celebración. En unos meses, el Wedding Planner puede encontrarse con más bodas, con una boda fuera de su ciudad, incluso con una enfermedad. Nada te frena cuando eres un buen profesional. Has firmado un compromiso, y es algo muy serio.
  3. Les apasiona cada aspecto de la boda. Hay mil cosas que hacer en la preparación de una boda: comida, flores, música, fotografía, decoración, transporte, oficiante, etc.... Cada servicio es igual de divertido. El cliente detecta al instante cuándo el profesional disfruta en cada servicio con pasión y profesionalidad sin dejar ningún detalle al azar.
  4. Están dispuestos para ser asertivos, incluso invariablemente educados en todo momento. Como Wedding Planner profesional, eres el líder entre una extensa y compleja red de proveedores del sector nupcial, todo tipo de clientes, las familias de los novios, sus amigos…. Mantener el control de todo esto, con buena cara, sin perder los nervios ni la educación, es una habilidad fundamental. Sin embargo, así como hay malos profesionales, también hay clientes maleducados. En este caso, los mejores Wedding Planners tienen la firmeza necesaria (y el humor adecuado) para no perder los papeles y atender a cada pareja de forma profesional y conveniente.
  5. Son buenos en la negociación y la mediación. Un buen profesional siempre sabe cómo obtener las mejores condiciones, precios más interesantes y ofrecer un servicio a medida personalizado para cada pareja. No hay un evento más emocional que una boda. Un auténtico profesional se centrará en las condiciones más justas y será un gran maestro en el arte de la negociación.
  6. Son capaces de adaptarse a todo en cuestión de minutos. Incluso cuando se han trazado los planes para la celebración de una boda, con tiempo de sobra y cuidado extraordinario, pueden surgir contratiempos a los que hay que adaptarse y buscar un plan B con la rapidez del rayo. Un Wedding Planner excepcional no entrará en pánico, sino que resolverá el problema con agilidad, tranquilidad y mucho éxito.
  7. Poseen una excelente atención al detalle. Los clientes pagan para que el Wedding Planner se adelante a los problemas. Realmente están pagando por unos ojos y unos oídos entrenados. Los novios y sus invitados pueden pasar por alto algún detalle. Un profesional bien entrenado, jamás… todo es importante en una boda. 
  8. Están preparados y dispuestos para realizar un trabajo poco glamuroso. Las películas de bodas nos muestran un trabajo impecable donde el glamur es el protagonista. Bodas impresionantes, con centros de flores hasta el techo, vestidos carísimos de alta costura, y comida hasta hartarte. Sin embargo, no todas las bodas son así. En este trabajo, muchas veces hay que estar dispuesto (y feliz) a realizar bodas donde hay un presupuesto ajustado, el espacio de celebración carece de todo encanto y las flores brillan por su ausencia. No es una tarea fácil, pero al fin y al cabo, sigues haciendo feliz a esa pareja cuando organizas su boda (no tan glamurosa como otras).


Ahora analiza si realmente este trabajo es para ti. Si estás dispuesto a sacrificar muchas cosas y si dispones de esa flexibilidad y adaptabilidad para conseguir un trabajo impecable y convertirte en un gran Wedding Planner. Si es así, comienza tu carrera como Wedding Planner formándote en la Escuela y aprende a trazar un plan de negocios, a crear una imagen, una marca, controlar tus finanzas, la estrategia de marketing, gestionar tu networking ideal y, en definitiva, a divertirte haciendo lo que más te gusta. 



Escuela Europea de Wedding Planners

escuela@enbuenasmanosbodas.com                   

jueves, 27 de junio de 2019

Casarse a los cuarenta







Según un reciente estudio del INE, la edad media de la mujer española para contraer matrimonio en los últimos diez años es de 38 años. De hecho, en estos diez años la edad media para casarse se ha incrementado en ocho años, frente a la edad de 30 años con la que se casaba la mujer a finales de los años noventa.

Con todo, y a pesar de la edad, la mayoría optan por la gran boda con la que han soñado desde que eran niñas. Es decir, no por el hecho de casarse más tarde las opciones cambian con respecto a las bodas de hace diez años, puesto que la opción preferida sigue siendo una ceremonia y una celebración posterior. Es cierto que sí se nota un incremento más que llamativo en la elección de la ceremonia civil frente a la ceremonia religiosa católica. Muchas parejas optan por pasar por el juzgado y realizar una bonita ceremonia civil en el mismo espacio de celebración que confían a una empresa de organización de bodas para que se haga cargo de la ceremonia, puedan abrir expediente por los novios y gestionen la decoración, el protocolo y la música. 





Actualmente, con las oportunidades laborales de la mujer y el aplazamiento a la hora de tener hijos, una mujer puede retrasar la edad de matrimonio sin que suponga ningún contratiempo a la hora de organizar su vida personal. Muchas mujeres optan por alcanzar un estatus en su trabajo antes de establecer su vida familiar. Durante años de durísimo trabajo y aspiraciones profesionales, algunas deciden casarse cuando ya han alcanzado esa posición profesional por la que han luchado tanto. Entonces llega el momento de organizar su boda y a nadie le extraña que esta decisión llegue cuando muchas de ellas sobrepasan la edad de cuarenta. 

La mujer es más práctica cuando ha tenido ocasión de enfrentarse a la vida, cuando ha luchado por su carrera y esto también se manifiesta a la hora de dar el sí quiero. En la mayoría de los casos, las parejas conviven unos años antes de dar el gran paso, aunque esta convivencia, en la mayoría de los casos, no merma las ganas de organizar una gran boda y celebrar un día inolvidable junto a familiares y amigos.


Además, muchos científicos hablan de que los actuales cuarenta son los nuevos treinta. Una mujer de cuarenta años, con la cosmética actual y los avances médicos, puede aparentar fácilmente treinta y pocos. Es lógico ver fotos de nuestras madres a los cuarenta y parecer mayores que nuestras amigas. Sin embargo, hoy en día, la mujer de cuarenta está pletórica y llena de vida. Por eso no es extraño ver cómo organiza su boda con toda la ilusión como las de treinta. Según la experiencia de los empresarios del sector de bodas, si bien ha bajado el número de invitados en las bodas en general, las mujeres de cuarenta no optan por bodas más sencillas, ni el vestido es diferente, ya que actualmente la variedad en vestidos de boda es muy amplia, y no hacen distinción -en cuanto a la vestimenta- sea boda religiosa o civil. Asimismo, a la hora de celebrarlo, sí es verdad que la preferencia en fincas y espacios al aire libre va cambiando a favor de espacios más urbanos y diáfanos y hacia opciones más exclusivas tipo spas, bodegas u hoteles boutique.


La estética vintage y lo retro están más de moda que nunca, y es una opción que gusta más a partir de los cuarenta. La influencia de la moda es vital en las bodas y estas tendencias se hacen notar más en las chicas de cuarenta que optan por una boda llena de matices y de encanto sin escatimar en los detalles.
Y, a ti… ¿a qué edad te gustaría contraer matrimonio?


Escuela Europea de Wedding Planners

escuela@enbuenasmanosbodas.com                   

martes, 7 de mayo de 2019

Invitaciones de boda y forma de invitar



Una boda requiere de esmero en todos y cada uno de los detalles que la hacen posible, uno muy importante, son las invitaciones de boda. Hay que tener especial cuidado en elegir, redactar y entregar las invitaciones de forma adecuada.




Cuando una pareja decide casarse y después de concretar el día y detalles de la boda, procede a elaborar una lista de invitados, para después confeccionar y encargar las invitaciones.


Lista de invitados
Normalmente, se elaboran tres listas: una realizada por los padres de la novia, otra por los padres del novio y una tercera cerrada por los propios contrayentes. A continuación se repasan los listados, se hace una criba y se ultima la lista perfecta.

Se aconseja mostrar especial consideración en casos especiales, como las parejas divorciadas (máxime si la ruptura es reciente) a la hora de planificar el reparto de puestos. Conviene revisar a menudo la lista definitiva y ordenarla por grupos de edad, relación o compromiso con el fin de distribuir de forma conveniente a los invitados en las mesas del banquete.


Cómo redactar las invitaciones
En las invitaciones clásicas debe incluirse el nombre de los novios y el de sus padres, la comunicación del enlace, lugar y hora de la ceremonia y banquete, las direcciones de ambas familias y la petición de confirmación con números de teléfono o correos electrónicos para ello.

Si uno de los padres es viudo se especificará sólo su nombre y en el caso de que la madre sea viuda se hará referencia a su marido (ejemplo: Doña Carmen Peralta, viuda de Guillermo). Si uno de los contrayentes es huérfano ocupará este puesto uno de sus padrinos.

Debajo del encabezado se añadirá un texto centrado con la comunicación: "Tienen el honor de participarle el enlace de sus hijos (nombre de los novios) e invitarle a la ceremonia que se celebrará (día y hora) en (iglesia, juzgado, finca o recinto elegido) y a la recepción posterior que tendrá lugar en (nombre del establecimiento)".

En la línea inferior se pide confirmación y, finalmente, en el extremo izquierdo aparece la dirección del domicilio de la novia y en el inferior derecho la del novio.



Estos modelos tradicionales conviven hoy con otro tipo de invitación en la que los novios son, directamente, quienes se participan el uno al otro (especialmente cuando se trata de una segunda boda para alguno de los contrayentes, o tienen hijos antes del matrimonio). Este último modelo será igual aunque omitiendo el nombre de los padres.

Si el lugar de celebración es de difícil acceso se debe incluir un plano para facilitar el desplazamiento a los invitados.

Los sobres se escribirán a mano con tinta negra y se excluirán todas las abreviaturas en el nombre y apellidos. Si alguno de los hijos del matrimonio invitado es mayor de edad y va a ir acompañado de su pareja, es correcto que se les envíe una invitación a ellos por separado. En el supuesto de que la persona invitada reciba un tratamiento especial por su cargo o título, éste debe anteponerse al nombre. Por ejemplo: "Excmo. Sr. D. Antonio Vega".


Cuándo enviar las invitaciones de la boda
Las invitaciones deben enviarse con dos meses de antelación para que los asistentes tengan tiempo de planificar su agenda y hacer los preparativos correspondientes. Lo correcto es que se entreguen en mano facilitando un encuentro personal, puesto que se trata de un acontecimiento familiar y social, no obstante se pueden enviar por correo confirmando, mediante conversación telefónica, su recepción.



En la actualidad, la costumbre es enviar una sola invitación que incluye la celebración religiosa o civil y la posterior recepción. Sólo en los casos de bodas reales, muy protocolarias o de alto nivel, se remitirán dos tarjetones: uno para la invitación religiosa y otro para la recepción posterior.




Escuela Europea de Wedding Planners