martes, 12 de abril de 2011

ARRAS MATRIMONIALES Y ALIANZAS


Las arras matrimoniales son, tradicionalmente, trece monedas que los novios intercambian en la ceremonia religiosa preferiblemente, y que representan el contrato entre el hombre y la mujer ya que, esta última, ha de contribuir a su mantenimiento por parte del marido ya que él será quien trabaje y aporte dinero al nuevo hogar.
Las trece monedas tienen su origen en la creencia árabe de que cada moneda representa un mes del año y, la decimotercera la moneda para los pobres.
En la Edad Media, las arras eran denominadas dote matrimonial y su función era claramente mantener a la esposa en caso de enviudar. Con esa dote, se supone que la viuda podía vivir de las rentas de dicha dote hasta volver a casarse. Para fomentar los matrimonios, las arras podían llegar a pagarse a plazos.
Las cartas de arras son sermones eclesiásticos sobre el matrimonio con lecturas de la Biblia. Se conserva alguna carta de arras de los siglos XI a XIII pertenecientes a nobles y familias acomodadas que incluyen como arras, tierras, reses, casas o incluso ropa y ajuar.
Actualmente, las arras sólo se utilizan en la ceremonia religiosa y tienen mero valor simbólico. Normalmente se adquieren en joyerías y suelen ser de plata o alpaca, más económicas que las de oro, aunque los más prácticos, suelen utilizar trece piezas de la moneda en curso que han llevado previamente a una joyería a dar un baño dorado por un coste bajo y cuyo resultado es igual de bonito que las arras originales.

Las alianzas simbolizan el compromiso entre los esposos. La alianza de boda se coloca en la mano derecha o izquierda, en el dedo anular. Según la tradición y las diferentes zonas geográficas, se hará uso de una u otra mano.
Esta práctica es meramente ceremonial y su ausencia no invalida el matrimonio que puede celebrarse y es totalmente válido sin el intercambio de anillos aunque la tradición marca que esta costumbre se celebre en bodas de carácter religioso y civil.
El intercambio de anillos tiene su origen en la tradición judía. Ya los romanos utilizaban anillos para sellar cartas ya que, en ellos, llevaban abierto su sello y se solían aportar en contratos en señal de prenda. De esta forma el marido daba su anillo a su esposa para sellar los cajones, armarios y arcones que había en la casa. De esta forma quedó patente que el anillo era muestra del ofrecimiento del matrimonio.
Más adelante, los cristianos grabaron en el anillo el signo de la fe como señal de amor mutuo. Se colocaba, inicialmente, en el meñique de la mano izquierda por contener, dicho dedo, una vena que llega hasta el corazón. En esta época las alianzas eran de hierro sin piedras añadidas, aunque en el siglo II, se estableció la costumbre de hacerlas de oro, que ha continuado hasta nuestros días.

martes, 11 de enero de 2011

La Boda en Casa


Ciertamente, en caso de disponer de una finca particular o una casa con un gran jardín, no hay opción más personal ni comparable al entorno de tu hogar. La libertad para organizar justo lo que vosotros queréis es inimaginable. Aunque, en un primer momento, os resulte lioso y lleno de interrogantes, la opción de celebrar vuestra boda en un sitio tan íntimo es realmente un regalo y que, contando con la ayuda de un organizador profesional, resultará un evento de gran éxito y acierto.
Para dar este paso hay que tener en cuenta algunos factores:
 Disponer espacio suficiente para estacionar los vehículos de los invitados.
 Organizar diferentes zonas, una para la ceremonia, otra para el cóctel, una tercera para el banquete y otra diferente para la barra libre que, en caso de necesidad, puede ser la misma que se destinó al cóctel. De esta forma la gente estará cómoda y no tendrá que esperar a que el personal haga los cambios en la misma área.
 En caso de lluvia, hay que ver si hay espacio real para albergar una carpa o bien disponer el banquete en un salón interior o porche cubierto.
 También es imperativo disponer de una zona donde colocar sanitarios o lavabos portátiles ya que los baños de la casa no suelen ser suficientes para dar servicio a tantos invitados.
 No hay que olvidar que la cocina debe ser amplia para permitir la movilización de personas del catering y acondicionar una zona de office para ir disponiendo los platos a punto de salir.
 Muy importante es comprobar que la vivienda o finca puede sostener la electricidad de la música, iluminación, aire acondicionado, electrodomésticos y que hay áreas en los jardines para colocar generadores eléctricos.
 Una buena iluminación es totalmente esencial si la recepción es al aire libre. Es importante que tengáis en cuenta luces que no deslumbren, que sean suficientes y que no atraigan a bichitos. Los faros de colores pueden ser interesantes, para eso lo mejor es utilizar bombillas LED, un avanzado y completísimo sistema de iluminación que no requieren de grupos ópticos ni de reflectores y su gasto es mínimo. Estos dispositivos, además de tener un bajo consumo, no deslumbran y crean efectos realmente impactantes. La garantía de éxito es total.
 El camino hacia la barra libre se puede indicar con antorchas de pie clavadas en el césped y que se apagarán justo cuando los invitados hayan llegado al espacio de la barra libre, para evitar que puedan arder.

jueves, 9 de diciembre de 2010

BODAS EN NAVIDAD


A la hora de elegir la fecha para la celebración de una boda, hay diferentes variables que tener en cuenta: compromisos laborables, invitados, vacaciones, etc... y lógicamente la época del año es clave según el tipo de boda que queramos tener, la facilidad de traslado de los invitados en caso de bodas fuera del entorno habitual, la climatología, etc...
Aunque en los últimos diez años las bodas son estacionales, normalmente de mayo a octubre, hay quien prefiere las bodas de invierno debido al clima tan favorable español y a que se pueden organizar bodas de mañana aprovechando, así, el día completo y una boda de día siempre da mucho más juego.

Los más originales ya están interesándose por la celebración de su boda durante la época navideña. Con la excusa del clima navideño se pueden organizar divertidos detalles durante el evento. Una buena idea es sorprender a los invitados con pequeños paquetitos que pueden colocarse a los pies de un árbol de navidad. También podemos recurrir a pequeños pinos para señalar las ubicaciones en las mesas o a calcetines navideños atados a cada silla, además de aprovechar la decoración navideña para adornar los platos del banquete y ofrecer un cotillón temático.

El espíritu navideño permite licencias en la decoración que pueden crear una atmósfera realmente única. Se pueden colocar candelabros con velas sobre la mesa como centro de mesa o bien usarse plantas de navidad o de pascua, es decir, unas poinsettias o flor de papagayo, sus hojas pueden ser de varios colores: amarillas, salmón, blancas, rojas….
La decoración para el espacio o donde se vaya a celebrar el banquete podría ser de guirnaldas con lazos en rojo, plata o dorado al igual que los manteles y las mesas.
También se puede utilizar un gran árbol de Navidad junto al sitio destinado a la ceremonia civil y forrar la mesa del concejal de rojo y dorado. Un buen recuerdo podría ser una cajita llenas de chocolates que es un buen significativo de la Navidad, adornos personalizados con motivos navideños, los regalitos metidos en cajitas y envueltas en papel navideño…

Sobre el menú existen muchas variantes, por ejemplo se podría preparar una especie de buffet libre donde haya una mesa de quesos, otra de dulces, otra de turrones y el menú puede estar basado en platos de Navidad. Las opciones son ilimitadas.

Sin duda, una boda en Navidad quedará en la memoria de vuestros invitados por original y bonita y siempre será fácil de recordar.