martes, 19 de octubre de 2010

COMPLEMENTOS DE LOS NOVIOS - LAS JOYAS

















Una parte importante de de los complementos de los novios es la elección de las joyas ya que su adecuada combinación expresa el buen gusto y las preferencias estéticas de quien las lleva.

Si la ceremonia se celebra por la mañana las joyas más apropiadas para una novia son unos pendientes de perlas o brillantes. El anillo de pedida se lucirá en la mano izquierda para no quitar protagonismo a alianza que le colocará su marido. Si opta por llevar un collar, éste puede ser de oro, perlas, brillantes...

La alianza, el anillo de sello, el reloj, los gemelos o el pasador de corbata son las joyas que normalmente lucirá el novio. Se aconseja que los relojes sean de esfera plana y agujas, sin colores llamativos y de diseño sencillo. Los relojes que emiten señales sonoras están prohibidos en la etiqueta social.

Son muchas las joyas que las mujeres pueden utilizar para ocasiones de este tipo. Collares, gargantillas, pulseras, anillos, pendientes, broches, diademas o prendedores para el cabello son muy apropiados para lucir en las bodas. Los diamantes y las perlas son las piedras especialmente apreciadas entre el elenco de posibilidades. Todos los invitados y los contrayentes han de procurar ser discretos a la hora de utilizar este complemento. No en vano la ostentación es la enemiga de la elegancia.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Forma de vestir en las bodas. La etiqueta en el vestir


Cuando se hace referencia a la etiqueta, conviene considerar la definición aportada por el diccionario de la Lengua Española: “Conjunto de normas que deben seguirse en los actos públicos solemnes o en cualquier acto social”. En tal caso, la etiqueta a llevar se determinará dependiendo de la solemnidad del evento y la hora del día en que éste tenga lugar.
La forma de vestir tiene una gran importancia social, ya que sirve para identificar y jerarquizar a las personas. La indumentaria transfiere mucha información de quien la lleva, como su sexo, raza, profesión, posición social, gustos o preferencias. La personalidad del individuo se refleja en su forma de vestir ya que, después de la palabra, es uno de los elementos más identificativos.
El término elegancia procede del vocablo latino elegans, que a su ve deriva del latín y significa elegir. La persona elegante es la que sabe escoger la indumentaria más apropiada y que más le favorece.
Como regla general, la moda y la elegancia son dos elementos que están relacionados con la naturalidad, armonía, prudencia y buen gusto. Lo opuesto a la elegancia es lo excéntrico, radial o atrevido. Ser discreto o sencillo es siempre preferible a la ostentación o exageración a la hora de elegir vestuario para un acontecimiento social. Muchas veces se piensa que el tener un poder adquisitivo elevado va unido al buen gusto, idea que no siempre es cierta. Las circunstancias marcan la forma de vestir en cada ocasión y no es lo mismo ir a una cena de gala que ser invitado a una reunión de amigos en el campo. Esto induce a pensar que las personas que acuden a un evento correctamente vestidas demuestran, además de su buena adaptación social, seguridad y desenvolvimiento.
En las invitaciones de boda debe figurar la etiqueta que se requiere para el acto. Si no fuera así, es conveniente telefonear y preguntarlo antes de acudir vestidos de forma inadecuada. Las diferentes formas de plasmar la etiqueta en una invitación son:
.- Rigurosa etiqueta.
.- Chaqué o uniforme.
.- Frac o uniforme.
.- Etiqueta suplicada (indica el carácter opcional de acudir de etiqueta sencilla, chaqué o esmoquin).
.- Corbata negra (obligación de combinar con esmoquin).
.- Corbata blanca (obligación de acudir con frac y las señoras con vestido largo).

Los complementos tienen gran importancia ya que una buena combinación de los mismos hará que armonicen perfectamente con el conjunto.

Vestuario formal o informal
Estilo informal para el hombre o la mujer
Cuando se piensa en algo informal no tiene por qué ser sinónimo de descuidado o sucio. Como regla general, sin corbata se llevan chaquetas de punto o cazadoras, pantalones de pana o tejanos, camisas que pueden ser de cuadros, colores vivos o estampados o camisetas de algodón.
La mujer posee una gran variedad de vestidos y faldas informales, pero lo más desenfadado son los tejanos y los bolsos tipo bandolera, tan de moda actualmente. El calzado es otro elemento que denota gran informalidad en el atuendo femenino.
Estilo formal
Para vestir formalmente, el traje del hombre debe ser de color oscuro azul marino o gris con camisa blanca o muy clara y corbata bien combinada. Los zapatos han de ser negros, preferiblemente con cordones.
La mujer, en este caso, utilizará un traje de chaqueta o vestido tipo cóctel, con el largo en torno a la rodilla, enriqueciendo el tejido en función de la moda del momento. Las medias, que deben ser finas, pueden ser oscuras y el bolso tipo sobre o cartera.
Estilo semi-formal
El hombre puede llevar chaqueta y pantalón bien combinados con camisa lisa y zapatos oscuros o negros. En estos casos a veces puede ser necesaria la corbata. La mujer puede combinar por igual el traje sastre o de chaqueta, incluso el traje pantalón utilizando adecuadamente la blusa según el grado de formalidad de la ocasión. Si utiliza vestido, debe ser de corte sobrio, las medias finas y el bolso mediano.

jueves, 6 de mayo de 2010

LAS INVITACIONES Y MANERA DE INVITAR


Una vez concretado el día y detalles de la boda, se procederá a elaborar una lista de invitados y confeccionar y encargar las invitaciones.

Normalmente, se elaboran tres listas: una realizada por los padres de la novia, otra por los padres del novio y una tercera cerrada por los propios contrayentes. A continuación se repasan los listados y se ultima la lista perfecta.

Se aconseja mostrar especial consideración en casos especiales, como las parejas divorciadas (máxime si la ruptura es reciente) a la hora de planificar el reparto de puestos. Conviene revisar a menudo la lista definitiva y ordenarla por grupos de edad, relación o compromiso con el fin de distribuir de forma conveniente a los invitados en las mesas del banquete.

Las invitaciones suelen tener un formato ya estipulado por la costumbre, pero cada vez más, prima la originalidad e imaginación, acorde con las personalidades de los novios.

En las invitaciones clásicas debe incluirse el nombre de los novios y el de sus padres, la comunicación del enlace, lugar y hora de la ceremonia y banquete, las direcciones de ambas familias y la petición de confirmación con números de teléfono o correos electrónicos para ello.

Si uno de los padres es viudo se especificará sólo su nombre y en el caso de que la madre sea viuda se hará referencia a su marido (ejemplo: Doña Carmen Peralta, viuda de Guillermo). Si uno de los contrayentes es huérfano ocupará este puesto uno de sus padrinos.

Debajo del encabezamiento se añadirá un texto centrado con la comunicación : "Tienen el honor de participarle el enlace de sus hijos (nombre de los novios) e invitarle a la ceremonia que se celebrará (día y hora) en (iglesia, juzgado, finca o recinto elegido) y a la recepción posterior que tendrá lugar en (nombre del establecimiento)".

En la línea inferior se pide confirmación y, finalmente, en el extremo izquierdo aparece la dirección del domicilio de la novia y en el inferior derecho la del novio.

Estos modelos tradicionales conviven hoy con otro tipo de invitación en la que los novios son, directamente, quienes se participan el uno al otro (especialmente cuando se trata de una segunda boda para alguno de los contrayentes, o tienen hijos antes del matrimonio). Este último modelo será igual aunque omitiendo el nombre de los padres.

Si el lugar de celebración es de difícil acceso se debe incluir un plano para facilitar el desplazamiento a los invitados.

Los sobres se escribirán a mano con tinta negra y se excluirán todas las abreviaturas en el nombre y apellidos. Si alguno de los hijos del matrimonio invitado es mayor de edad y va a ir acompañado de su pareja, es correcto que se les envíe una invitación a ellos por separado. En el supuesto de que la persona invitada reciba un tratamiento especial por su cargo o título, éste debe anteponerse al nombre. Por ejemplo: "Excmo. Sr. D. Pedro Nieto".

Las invitaciones deben enviarse con dos meses de antelación para que los asistentes tengan tiempo de planificar su agenda y hacer los preparativos correspondientes. Lo correcto es que se entreguen en mano facilitando un encuentro personal, puesto que se trata de un acontecimiento familiar y social, no obstante se pueden enviar por correo confirmando, mediante conversación telefónica, su recepción.

En la actualidad, la costumbre es enviar una sola invitación que incluye la celebración religiosa o civil y la posterior recepción. Sólo en los casos de bodas reales, muy protocolarias o de alto nivel, se remitirán dos tarjetones: uno para la invitación religiosa y otro para la recepción posterior.